es un mecanismo situado en la unión entre la montura y las patillas (varillas) que permite que estas se abran más allá de los 90 grados habituales.

Si las gafas de pasta son el “cuerpo”, el flex es el “amortiguador”

A diferencia de una bisagra estándar que es rígida y solo abre hasta un punto fijo, la bisagra flex tiene un pequeño resorte o muelle interno. Esto permite que la patilla se desplace hacia afuera (algunas hasta 180°) sin romperse y que regrese a su posición original automáticamente

e adaptan mejor a diferentes anchos de cara. Si tienes la cara un poco más ancha, el flex evita que las patillas te “aprieten” las sienes, reduciendo el riesgo de dolores de cabeza

Las gafas con flex tienden a mantener su ajuste original por más tiempo, necesitando menos visitas al óptico para que las “vuelvan a apretar”